Arrogancia gnóstica
24 DICIEMBRE 2017
Hace mucho que manejo este concepto y con el paso del tiempo su contenido ha ido cayendo en mi psique. Lo he puesto en práctica en infinitud de ocaciones y en todas ellas me he sentido muy cómodo. Vamos, que estas dos palabritas juntas provocan un cierto alivio ante ciertas circunstancias.
Arrogancia viene de la palabra latina arrogantia y parece que es una cualidad que hace que nos atribuyamos cosas o cualidades que provoca una presunción exagerada. Pero, ¿y si esa "presunción exagerada" estuviera bien motivada? ¿Qué hay de malo en situarnos en una posición que, aunque exagerada, nos venga bien? Si te has preguntado si exagerar una situación concreta te viene bien o no, puede que haya en ti un lugar para otras preguntas, de la índole que sea, y puede que seas capaz de tomar tus propias decisiones y que llegues a convertirte en algo más bello.
Dibujo de Cali Rezo
¡Jugar a practicar ser algo distinto es muy refrescante! Que en el fondo no es distinto a lo que ya eres, sino un intento de autodescubrimiento de quién eres verdaderamente, un viaje por tu universo de posibilidades.
A mí me gusta definir arrogancia gnóstica como la necesidad natural de la gnosis ante el ataque compulsivo de la ignorancia.
Y, claro, cómo no. ¡Como si no pudiéramos atribuirnos lo que nos venga bien! Hasta aquí todo queda claro, porque ¿quién no se atribuye aquello que le interesa? ¿Acaso adoptar una pose concreta, en una situación concreta, no está generalizado en toda la especie humana? ¿A caso la invención está para denostarla y ....
Una definición de arrogancia gnóstica podría ser "la necesidad natural de la gnosis ante el ataque compulsivo de la ignorancia".
En el capítulo Las escuelas para la coevolución de No a su imagen, John Lash escribe lo que sigue:
Desde su introducción hasta la tradición intelectual de Occidente, gnostikos se asoció erróneamente con la facción Illuminati y, por tanto, el nombre vino a ser repudiado por los telestai que no se emplearon en el arte de gobernar ni en la dirección de la sociedad, usando la lógica de “mentiras nobles”. De hecho, los gnostikoi como Hypatia nunca habrían usado ese término para describirse a sí mismos. Seis siglos después de Platón, se usó como un insulto. Los Padres de la Iglesia ridiculizaban a los maestros de los Misterios con el término gnostikos, queriendo decir “listillo”, o “sabelotodo”. Entre ellos mismos, los iniciados habrían usado el término telestes. Paradójicamente, “gnóstico” viene a nosotros corrupto por la condena de la Iglesia católica y asociado con los mismos miembros de la Orden de los Magi que fueron repudiados por los guardianes de los Misterios.
También en el capítulo Más allá de la religión, John Lash escribe:
Los gnósticos fueron acusados de arrogancia porque aseguraban tener acceso directo a la Divinidad (por la cual ellos entendían la facultad de la nous, la inteligencia divina, no una esencia del alma deificada). Pero ¿puede esta arrogancia, si así lo fuese, haber sido peor que la virtuosa actitud de los advenedizos creyentes que los atacaron con furia vengativa y asesina? En cuanto a la arrogancia gnóstica percibida, debe haber sido debida a su adhesión a la enseñanza del Misterio sobre el Antropos preterrestre o, quizás mejor dicho, a su encarnación de esa enseñanza. La doctrina del Antropos (como los eruditos la llaman) fue central en el mensaje gnóstico para la humanidad. Su autodesignación, “la raza en pie”, sugiere que se erguían con entereza como representantes de la auténtica humanitas, pero no del zaddik, el falso ideal de perfección humana.
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