Libertad de ser

Parece como que si desde nuestro nacimiento tuviéramos esa libertad: la libertad de ser, la libertad de sentir, la libertad de sentirnos, pura inocencia. Sin embargo, ya de “mayores”, sabemos que esa libertad no es tan sencilla de alcanzar -es escurridiza, adopta su forma fantasmal, un aspecto ilusorio-, al tiempo que reconocemos una necesidad irresistible de disfrutarla. Disponemos de una fuerza animal que no entiende de esos dilemas y que nos empuja de un modo incesante hacia otro lugar. En este caso la inocencia, la transparencia, es nuestra mayor aliada.

Caballo

He visto en mi psique, desde mi experimentación del Mito de Gaia, cómo el cambio de narrativa (de la mierda del jcibu al mito que nos conecta a la tierra viva) me trae una claridad mental que me acerca a la libertad de ser quien me dé la gana, sin las exigencias abusivas de la otra narrativa, la narrativa del Demiurgo -ese dios tirano que inflige daño a sus criaturas-. ¿Se impondría él mismo ese daño? Ese dios mezquino, ¿se somete a sus propias reglas?, ¿asume alguna responsabilidad en esta mierda de sociedad que ha provocado?, ¿qué animal humano sano no asume la responsabilidad de sus actos? Tal y como lo veo, él es el único que actúa sin ninguna responsabilidad y luego, para hacer de este juego una mala esquizofrenia, la exige a los demás mediante de una obediencia ciega que nos deja fuera de juego.

Sin embargo, el Mito de Gaia nos permite ser nosotros mismos, tener libertad de ser de un modo único, nos posibilita un espacio para que podamos permitirnos sentir todo aquello que realmente sucede: ternura, deseo, ira, apatía,… sin que seamos juzgados bajo ninguna ley. Nos permite decir tranquilamente que no vamos a apoyar ninguna ley que no hayamos suscrito nosotros mismos, ¡no vamos a aceptar ninguna moral impuesta!

De este modo, la libertad de ser se convierte en un juego fantástico de autodescubrimiento, vivo, interactivo con los demás (incluyendo a la misma Sophia), que nos permite disfrutar de aquello que se nos negó desde el nacimiento. Es enriquecedor hasta los detalles granulares, esos pequeños detalles que son la esencia de lo que hacemos… ¡quizás el mismo destino se someta a esos pequeños detalles!

Esta web no es más que el inocente intento encaminado a alcanzar esa libertad de ser. Tenemos un principio guía: “Si nos lo pasamos bien, nos viene bien”. ¡Nos sobra inteligencia para darnos cuenta de eso!

Golondrinas

La libertad de ser se alimenta de la inocencia

1 de Bhuvaneshvari y Tara’16

JM


Freedom to be

It seems as if, since we are born, we’d had that freedom: freedom to be, freedom to feel, freedom to feel each other, pure innocence. However, when we grow up, we come to know that that freedom is not so easy to achieve -it becomes slippery, it assumes its phantom-like form, a delusional aspect- and at the same time we recognize an irresistible need to enjoy it. We have an animal force that does not surrender to those dilemmas and that constantly pushes us to a different place. In this case, innocence, transparency is our greater ally.

Caballo

Since I began my experimentation in the Gaia mythos, I have seen in my psyche how the change of narrative (from the crap of JCIBu, that is to say, Judeo-Christian-Islam-Budhist narrative, to the myth that connects us to the living Earth) brings me a mental clarity that takes me closer to the freedom of being what I want, without the abusive demands of the previous narrative, the narrative of the Demiurge -that tyrannical god who inflicts harm on his creatures -. Would he impose that harm on himself? Does he become subject to his own rules? Does he make himself responsible for the crap of society that he has produced? Which sane human animal does not make himself responsible for his own acts? As I see it, he is the one who acts with no responsibility at all and then, to make this game a bad schizophrenia, he requests from us a blind obedience that leaves us out of the game.

Nonetheless, the Gaia mythos allows us to be ourselves, to have the freedom to be in a unique way, provides us a space so that we can feel everything that really happens: tenderness, desire, rage, apathy…without being judged under any law. It allows us to calmly say that we are not going to support any law which we have not ourselves underwritten. We are not going to accept any imposed ethics!

In this way, the freedom to be becomes a fantastic game of vivid self-discovery, in an interactive manner with the rest of the people (including Sophia Herself), that allows us to enjoy that which was denied to us since we were born. This is enriching up to the granular details, those small details that are the essence of what we do…Maybe fate itself is subject to those details!

This website is nothing but the innocent intent to reach that freedom. We have a guide principle: “If we are enjoying it, it suits us”. We have more than enough intelligence to realize that!

Golondrinas

Freedom to be feeds on innocence

¡Gracias John!

1 Bhuvaneshvari and Tara 2016