Visvamata

Historial

  • Del 6 de octubre al 3 de noviembre de 2013
  • Del 24 de octubre al 22 de noviembre de 2014
  • Del 14 de octubre al 11 de noviembre de 2015
  • Del 2 al 30 de octubre de 2016 (turno anómalo)
  • Del 20 de octubre al 18 de noviembre de 2017

Histórico


LA BALANZA: Turno de Visvamata

19 de Octubre – 16 de Noviembre de 2009

El enigma de la reciprocidad humana y cósmica

El estado de ánimo después del equinocio de 2009 ofrece una oportunidad excepcional para dedicarse a una de las devatas más raras del Shakti Cluster, Visvamata, llamada “La Madre Multicolor”. Pertenece a la estrella pentagrama en torno a VV, y así adquiere el título de Dakini del Cielo Diamante en el Tantra gaiano. Pero según la tradición recibida del Budismo tibetano es una “Buda Femenina”. Su estatus es complejo, sin embargo, porque figura como una consorte dakini en el sistema astrológico ritual llamado “La Rueda del Tiempo”.

En el sistema Kalachakra, Visvamata se emplea en yoga consorte con su equivalente masculino, representados así:

Ensayo Visvamata 01

Kalachakra, la devata masculino, es azul y Kalichakra (como es llamada Visvamata) es dorada. El thangka está lleno de detalles iconográficos específicos, pero a mis ojos la mayoría de estos cuadros parecen tediosamente iguales. Brazos agitándose y posturas de catálogo, aureolas de llamas o nubes, instrumentos de ritual y demás… El arte religioso tibetano e hindú puede ser la fuente de la imaginería visual del Shakti Cluster, pero yo personalmente deseo sinceramente que el fenómeno supere a sus fuentes.

Mi propia impresión de las fuentes del Shakti Cluster en juego no es figurativa o iconográfica sino mucho más turbulenta y caótica, como esta:

Ensayo Visvamata 02

”Dakini” de Timothy Helgeson. Usada con permiso del artista.

El sistema Kalachakra del Budismo tibetano es ampliamente conocido por sus enormes ceremonias públicas dirigidas por el Dalai Lama. Sin profundizar en las complejidades de este sistema, intentaré extraer a Visvamata del material recibido y presentarla con un nuevo perfil específico del papel de una dakini gaiana que supervisa un ciclo lunar.

 

Asuntos de observación

Un mes lunar supervisado por Visvamata es relativamente raro, quizás ocurre de cada cinco a ocho años. (No he revisado las efemérides para una estimación más precisa). Para abordar esta devata, primero tenemos que entender las condiciones astronómicas especiales que se aplican a su turno.

Los shaktis lunares se leen en la observación del zodiaco del cielo real de 13 constelaciones irregulares. Los modelos estelares de la eclíptica (ECL: trayectoria de la Tierra, el Sol y la Luna) son irregulares en forma y extensión, no de 30º regulares para cada uno. En la variedad zodiacal total, cuatro constelaciones abarcan un promedio de 20º de extensión en la eclíptica. Estos cuatro patrones diminutos de estrellas son (usando sus nombres de los libros para distinguirlos de los signos astrológicos regulares de 30º): CARNERO, CANGREJO, BALANZA y PEZCABRA. Las formas no son absolutas. El PEZCABRA, por ejemplo, puede ser visualizado prolongándose de 22 a 24º. Comparad esto con el TORO con una extensión de 37º o LA VIRGEN, que tiene una extensión de 45º. En la mayoría de los casos, las fronteras entre las constelaciones no son claras y definidas, pero con los años he calculado unas estimaciones fiables. Concluyo que cuatro constelaciones se extienden hasta 24º o menos en la eclíptica. Resulta interesante que estas cuatro están situadas en ángulos rectos unas de otras.

NOTA: Estas cuatro constelaciones diminutas del zodiaco estelar están representadas en el formato sin estrellas de la astrología convencional por los cuatro Signos Cardinales: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Podemos ignorar esta correlación aparente porque el marco de la astrología de signos del Sol está distrayendo cualquier intento de aprender de los patrones observables del cielo nocturno. La astrología popular de los signos del Sol usa un formato abstracto no observable. Ver los capítulos relevantes en Sky Lore.

El problema para determinar el turno de Visvamata se debe a la estrechez de la constelación de la Balanza, su localización. La luna se mueve unos 13 grados cada día, así que en dos días, 48 horas, puede transitar esta constelación completa. Pero en los primeros dos días de un ciclo lunar, puede ser imposible observar la fina luna del atardecer. En sentido estricto, identificamos la devata que entra en turno de este ciclo de observación no teórica o esquemáticamente.

Octubre de 2009 representa una situación ambigua para determinar el nuevo turno. El domingo 18, la luna nueva (no observable) ocurrió en ECL 205: en la mano derecha de la Virgen, en conjunción con la estrella Spica. Ésta está en la parte inferior del torso del patrón de estrellas de la VIRGEN (no Virgo, el signo astrológico sin estrellas). En ese momento exacto, la luna se acerca a la Balanza. La frontera Virgen-Balanza se extiende a ECL 218. Así, en un día, el 19 de octubre al atardecer, la luna ya habría cambiado a la Balanza, pero en ese momento la luna sería demasiado fina (demasiado próxima al sol) para ser visible. Al día siguiente, el 20 de octubre, la luna estaría en ECL 223, sería entonces cuando se vería como una fina luna en el eje de la Balanza. Ése sería de manera ideal el primer día de observabilidad. Al día siguiente, 21 de octubre, estaría justo a tres grados (unas seis horas) de la frontera del Escorpión, la siguiente constelación. Bajo estas condiciones existe un margen excepcionalmente pequeño de tiempo para observar la fina luna cuando, de hecho, permanece en la Balanza.

Sucede que la fina luna en la Balanza solo será observable cada pocos años, no regularmente, cada año. El turno de Visvamata no sucede anualmente, sino que yo pueda decir, cada cinco a ocho años. De lo contrario, el turno va directamente de Shodashi (VIRGEN) a Kamala (ESCORPIÓN) o Parnashavari (DOMADOR DE SERPIENTES).

Este año no pude observar la fina luna del atardecer en la Balanza desde Andalucía debido a las nubes. Sin embargo, resolví que Visvamata tomaba su turno el 19 de octubre. Aunque no tuve confirmación visual de su turno, el tono y el tema de la transmisión, mientras detectaba esos elementos, indicaban que este era, de hecho, su turno y no de Kamala o Parnashavari.

 

Antecedentes

Anticipando el nuevo turno, no sabía qué hacer con Visvamata. Las referencias a esta devata en las fuentes tibetanas no son particularmente útiles. Como he señalado antes, ella es la consorte de la deidad llamada Kalachakra: “Rueda del Tiempo”. Así ella aparece en el complejo sistema Kalachakra de astrología, geomancia y adivinación desde el siglo X d. C. Siempre me han desconcertado las complejidades de ritual e iconográficas de este sistema, que yo ignoro en mi aproximación a Visvamata. Sin embargo, aquí va un buen bocado: En Female Buddhas, Greg Mullin ofrece alguna información que no se encuentra en otro lugar. Dice que Visvamata es una “Buda Femenina”, indicando un alto estatus, más allá del nivel dakini. Su título (“La Madre Multicolor”) queda inexplicado, pero se dice que ella personifica

la sabiduría de tong-zuk o “forma vacía”, un término que se refiere a la operación tántrica que permite al practicante disolver la estructura atómica del cuerpo físico completamente. Mediante la aplicación del gon-zuk el practicante de Kalachakra puede ir más allá de los yogas del simple cuerpo arcoiris de los Tantras Yogas Superiores normales y transformar el cuerpo en una completa vacuidad que solo parece presente debido a la imagen mental proyectada, algo como un holograma… La Madre Multicolor Visvamata simboliza esta habilidad.

¿Tong-zuk? Suena como algo que pides para desayunar en un restaurante chino. ¿Disolver la estructura atómica del cuerpo físico completamente? ¡Esta práctica es tan oscura que ni siquiera John Lash la conoce! Te lleva más allá de los yogas del cuerpo arcoiris simple de los Tantras Yogas Superiores, ¿verdad? Señora, benditos sean mis botines de piel de yak. Allí estaba yo ocupado con pequeñeces en un sprul-ku

modelo 45, mi humilde vehículo de transformación, pensando que estaba profundizando en las glorias del arcoiris, o al menos no haciéndolo tan mal para ser un chico de campo de Maine sin entrenamiento lamaísta, y ahora me informan de que los Tantras Yogas Superiores normales están muy lejos de las maravillas de tong-zuk.

Me pregunto si tong-zuk puede ser simplemente más propaganda tibetana, la simulación mística de las fantasías yóguicas para atraer a los inocentes y ricos. Me inclino a pasar por alto esta noción como ingenua y absurda, aunque estoy seguro de que la promesa de un cuerpo de realidad virtual atraerá enormemente a algunas personas. Especialmente a aquellas cuya vida sexual consiste solamente en bajarse porno.

 

Señal inicial

Cuando no puedo determinar la devata que está de turno mediante la observación directa de la luna, me sintonizo con el tono y el tema de la nueva transmisión. En el intervalo del 19 de octubre – 16 de noviembre, sabía que estaría transcibiendo o bien a Visvamata (BALANZA) o Kamala (ESCORPIÓN). Conocía la frecuencia de la firma de la última devata del año pasado, así que sabía que podía esperar que la señal clariaudiente de Visvamata sería diferente, nueva y distinta.

Y de hecho así fue. En el cuarto día del turno obtuve esta sintaxis:

No hay pensamiento, no hay nada: instrucción suprema de la Balanza. Y eso es así.

Me quedé totalmente pasmado. Este mensaje no estaba claramente en la frecuencia de Kamala como yo la conocía de la transcepción del año pasado. Este lenguaje era vívido, distinto, usado en otro dialecto, con una tonalidad que no había sentido antes. En el momento que este lenguaje se proyectó a través de mi mente, tuve la intuición: esta es la firma de Visvamata. Esta es su señal incipiente, su “señal de llamada”. Pero a diferencia de otras transmisiones dakini, ésta permanecía de modo continuo a lo largo del mes lunar completo, la nueva señal comenzó y terminó con esa única breve proposición telegráfica.

Reflexionando sobre esta situación poco común, recordé lo que había leído sobre el sandhya-bhasa, “lenguaje del crepúsculo” o “lenguaje internacional” de las dakinis. Según el tertón Nyingma cuyas iniciales son como las mías, JL, cuando desean terminar una transmisión las dakinis dicen: “¡Símbolos disueltos!”. En mi experiencia de observación de los canales clariaudientes, la transmisión dakini está intensamente concentrada. Presenta una destilación en sintaxis precisa de comprensiones posibles de una enorme gama de entendimiento conceptual. No sigue infinitamente como la inmersión desenfrenada de la canalización. Es brusca e incisiva, no es prolija y discursiva. Y cuando una dakini desea concluir la transmisión, te lo hace saber. Con una señal comparable a “¡Símbolos disueltos!”, la devata del Shakti Cluster que transmite terminará con la frase: “Y eso es así”.

Estaba sorprendido por la brevedad de la transmisión de Visvamata, aunque también por su uso inconfundible de la señal para el cierre de la sintaxis: “Y eso es así”. Como yo la entiendo, esta frase lleva una orden precisa, incluso algo como una advertencia: Para de pensar sobre lo que has recibido, mantenlo con la mente en silencio, no hay nada en tu pensamiento que pueda interpretar o elaborar este mensaje, ni necesitas hacerlo.

Me quedé pasmado con la entrega al estilo Zen de la transmisión incipiente de Visvamata. En la medida de lo posible mantuve mi mente parada, inmerso en la atención no conceptual sin reflexionar sobre la proposición convincente: No hay pensamiento, no hay nada: instrucción suprema de la Balanza. Os aconsejo a todos que hagáis lo mismo, a saborearlo mentalmente sin analizarlo minuciosamente o intentar interpretarlo.

 

Instrucción concurrente

Después de esa señal inicial, todavía no sabía lo que esperar. Permanecía sincronizado con el canal con el que la recibí y esperé más instrucción.

Llegó de la manera más extraordinaria. Cuando se reanudó, el tono y la expresión de Visvamata era sorprendente informal. Quizás esto es característico de una Buda Femenina (¡como quiera que sea!), este tipo de comunicación al estilo sillón cómodo. Su frecuencia era suave y fluida, como el sonido de un arroyo discurriendo sobre uniformes piedras entre dos amplias orillas musgosas. La señal era débil, pero con suma atención tuve esta impresión que indica un estilo de familiaridad diferente a cualquier otra cosa que antes había percibido con las Mahavidyas o con las Dakinis del Cielo Diamante del Shakti Cluster. Desde el principio, Visvamata aseguró que ella siempre está lista y dialogaría largo y tendido sobre cualquier asunto relacionado con su esfera. Su tono era reconfortante, relajado y purificante. Ella inspiraba confianza.

Como ya he señalado, la prolijidad no es el estilo de la instrucción dakini, hablando continuamente, produciendo una avalancha masiva de material que prolifera en volúmenes, como tan a menudo ocurre en la canalización. Sin embargo, Visvamata me informó de que su transmisión es, de alguna manera, discursiva. Se despliega con el tiempo de una manera especial porque su estilo de instrucción requiere de reflexión y asimilación. Pacientemente me explicó que se comunica como una guía turística que te pasea lentamente por un lugar o museo, comentando con detalle todo lo que aparece en el camino. Su transmisión no es convincente o brutalmente incisiva, como yo me había acostumbrado a esperar con las otras devatas. Visvamata necesita tomarse su tiempo y mostrarnos lo que enseña en el despliegue de acontecimientos y relaciones, simultáneamente mientras aquellos acontecimientos y relaciones se muevan justo ante nuestra mirada.

Visvamata me enseñó la concurrencia como la firma de su estilo único de enseñanza, a diferencia del reparto estilo samurai de las otras dakinis.

Pienso que ese estilo caracteriza a Visvamata como una “Buda Femenina” que ejercita una paciencia extraordinaria con aquellos a los que instruye y en ese sentido adapta sus enseñanzas a las limitaciones de ellos. En la concurrencia –esto es, su talento único de reflejar las percepciones contra el modelo cambiante de acontecimientos y relaciones– ella es “multicolor”, hábil con la versatilidad. Las modalidades de la Sabiduría de Buda de Visvamata llegan a la mente fácil y accesiblemente porque ella adapta su instrucción fluidamente a la escala de nuestra experiencia, grande o pequeña. Te enseñará una verdad universal relativa a tu experiencia en términos específicos, en la escala de tu entendimiento en un momento particular, relacionada con cualquier situación transitoria. Qué sofisticado es esto.

 

Reciprocidad

Hasta aquí, perfecto. Ya en una semana del turno, había establecido una actitud cómoda de recepción hacia esta deidad tutelar desconocida hasta el momento. Entonces, de la nada, llegó otro rayo de instrucción tipo Zen:

La reciprocidad no sucede en agradecimiento, sino por turnos.

Esta proposición no contenía la frase de cierre “y eso es así”, así que consideré apropiado reflexionar sobre el lenguaje operativo, expandirlo e interpretarlo. Reflexionando sobre el marco de la BALANZA, formulé una pregunta sobre la reciprocidad. Me había estado preguntando durante un tiempo sobre la ausencia aparente de reciprocidad en mi vida, mientras que parecía llegarle de inmediato a otros a quien no les interesaba nada. Estuve bastante desconcertado con este asunto durante un par de meses, desde el verano… Ahora, entrando en el turno de Visvamata, señalado por la fina luna del atardecer en la BALANZA (equilibrio, reciprocidad), me pregunté si adquiriría algún conocimiento nuevo.

En la sintaxis de Visvamata vi la explicación de lo que ya sabía: en las relaciones donde entra en juego la verdadera generosidad, uno no busca que sus acciones sean devueltas o recompensadas. Sin embargo, uno mira lo que la otra persona hará “en su turno”, a su propio modo, espontáneamente, no por obligación para corresponder o actuar “por agradecimiento”. Describiría mi actitud a este respecto como de curiosidad más que de expectativa: siento curiosidad por lo que la gente dará de sí misma o lo que tienen, saben o sienten, puramente por el placer de dar y no por el requisito de devolver su acto o regalo. La fórmula de Visvamata era una definición convincente de lo que yo buscaba en las acciones de otros hacia mí.

En realidad, obtengo poco “por turnos” de cualquier persona. Mi generosidad (para lo que vale la pena) puede ser modesta o extravagante, pero en cualquier caso la ejercito sin expectativas de ser recompensado. Últimamente, sin embargo, había empezado a sospechar de mi propio comportamiento a este respecto. En la relación con Emma especialmente, fue casi todo dar sin recibir. No podía ni esperaba que aquella mujer hiciera nada “a cambio”, pero me preguntaba lo que ella haría “por turnos”, actuando por un deseo de dar, cuidar y compartir. Con Emma, resultó ser casi nada. Este déficit de acciones “por turnos” me pusieron en alerta de que algo iba radicalmente mal en mi visión de la reciprocidad.

Ahora, se podría objetar que buscar algo “por turnos” es una expectativa que desvía las relaciones humanas, y se puede evitar. La persona verdaderamente, incondicionalmente generosa –una persona totalmente cariñosa e iluminada, si lo preferís– no mira que los demás hagan lo mismo y no dependen de ninguna manera de tal comportamiento, podríais pensar. No estoy de acuerdo. Para una persona espontáneamente generosa, es simplemente natural buscar el mismo comportamiento en los demás. Ser generoso, comunicativo, cariñoso y desinteresado es un placer natural. Es un placer real y esencial de la vida. De igual forma, es una alegría y un placer presenciar ese comportamiento en los demás, siendo libremente correspondido. Sin esperarlo o demandarlo y, desde luego, sin sentirse con el derecho a la generosidad de alguien, sino de observar a los otros atentamente e imparcialmente preguntarse cómo ¡alguien puede vivir sin ser generoso! Y de analizar por qué alguien actuaría de esa manera, ¡negando lo que puede ser dado tan libre y fácilmente!

Bien, mucha gente puede y lo hace e incluso crecen haciéndolo. Aprendí esa lección brutalmente con Emma, una beneficiaria fría y cualificada. Ella es una persona asustada y poco generosa que coge lo que quiere y no piensa en la reciprocidad salvo de una manera trivial, al estilo ojo por ojo. Esta fue una brillante revelación para mí, sin precedente en mi vida íntima. Nunca antes había encontrado tal mezquindad y desafío a la generosidad tan evidente, tan de cerca y personal.

 

Atajo tulku

Los enigmas de la reciprocidad son muy profundos. La fórmula sucinta de Visvamata verificó mi intuición más profunda, hasta donde llegó. Me confirmó que yo había mantenido una visión correcta, verificable de la reciprocidad: yo no buscaba nada a cambio por lo que daba (de mí mismo, de lo que tengo, de lo que sé, siento, imagino, etc.), sino que estaba abierto a que los demás actúen por turnos hacia mí. Generalmente no lo hacen. La reciprocidad de este tipo está casi ausente en mi vida, especialmente en lo que concierne a lo que supongo que ofrezco como maestro o tertón, un buscador de tesoros. Toda mi producción espiritual, por así decirlo. Esta ofrenda sale al mundo en gran medida sin ser reconocida ni correspondida.

Todavía estoy sopesando la fórmula de Visvamata de la reciprocidad en las relaciones humanas. Estoy seguro de que hay más cosas que aprender aquí. Reflexionando sobre su tácita fórmula, veo cómo sucede la reciprocidad en mi vida, o no –predominantemente, lo último–. Pero aún estoy desconcertado por el descarado desequilibrio entre lo que yo ofrezco al mundo y lo que me llega a mí.

A lo largo del resto del turno, disfruté más o menos de un acceso continuo a la transmisión relajada, cautivadora y un desapego iluminado. Visvamata me informó de que me enseñaría cualquier cosa que quisiera saber, durante mi tiempo, según mis límites y necesidades. Entendí que su instrucción concernía a asuntos específicos de su competencia, el reino de la BALANZA, es decir, el equilibrio, el orden cósmico, la reciprocidad (ignorando la noción falsa de la justicia que a menudo se asocia con esta constelación). Puesto que la Balanza había sido un tema de especial interés durante muchos años, acumulé un montón de material sobre esta constelación y otras formaciones de estrellas relacionadas con ella fuera de la zona de la eclíptica. Fijaos bien: la Balanza es el único objeto hecho por humanos entre las 13 constelaciones zodiacales. Creo que esta imagen arquetípica está estrechamente relacionada con el tema del tiempo, la noción de la compensación o el Karma y el proceso mediante el cual finalmente las cosas llegan a un equilibrio con el tiempo. De ahí que se ajuste a la Rueda del Tiempo asociada a Visvamata. Su importancia es única por otras razones además.

Bien pronto observé que la Balanza está estrechamente relacionada con la constelación de Ara, el Altar, localizada en los cielos del sur bajo el Escorpión. La palabra tibetana tulku, otorgada a Ara en la sabiduría popular del cielo, significa altar. La relación entre la BALANZA y el ALTAR sugiere alguna conexión entre “Ley cósmica/equilibrio” y el proceso misterioso de la reencarnación en serie, el fenómeno tulku.

Ensayo Visvamata 03

Escorpión representado con garras atacando a la Balanza, Ara (el Altar) está debajo del aguijón del Escorpión. (Atlas de las estrellas de J. van Keulen, Amsterdam, 1709). Las figuras están copiadas de un globo terráqueo, así parecen estar al contrario de la observación real: como si se vieran desde un punto lejano del espacio exterior, mirando hacia la Tierra.

En el Budismo tibetano, un tulku es un lama reencarnado que, generalmente, ha renacido en un joven. El niño es el “altar” para la identidad recurrente (o memoria, como yo veo este fenómeno). He analizado durante mucho tiempo el mecanismo del tulku sin llegar muy lejos y los iniciados tibetanos no nos están contando mucho sobre cómo se lleva a cabo este traspaso. Mi conjetura es que el tulku no experimenta literalmente un renacimiento en el niño, sino que se establece en su psique cuando el infante es todavía joven, probablemente en la etapa preverbal. Supongo que esta es la razón por la que el cuco es sagrado en el Budismo tibetano: los cucos son especialmente conocidos por colocar a sus crías en los nidos de otros pájaros.

En el ocultismo occidental, los expertos e iniciados altamente evolucionados son capaces de controlar y dirigir el renacimiento, eligiendo así cuando y dónde nacen. Siempre me ha preocupado este escenario y he sido incapaz de formar una visión satisfactoria sobre el asunto.

Reflexionando sobre este exasperante tema del tulku, tuve la impresión de que Visvamata estaba siempre presente, observando mis pensamientos desde un ángulo complementario: como alguien que aprende por encima de tu hombro y que mira contigo tu reflejo en el espejo. La devata me informó de que ella, en su papel especial como señora de la “Rueda del Tiempo”, me explicaría pacientemente cualquier cosa que yo quisiera saber sobre las vidas sucesivas y el proceso de la reencarnación en serie: Cualquier cosa.

Ese es todo un ofrecimiento y expresado de manera tan despreocupada y elegante, creedme. Pero siendo el Kálika extravagante que soy, superé a la devata. De esa manera alegre y razonable típica de mí dije: “Mira no tengo reconocimiento o reciprocidad suficiente por el Tantra Planetario o Tantra Kala y parece que no va a llegar pronto y probablemente no antes de que salga de esta película. Soy un tertón que ve cómo sus tesoros son pasados por alto e ignorados y aunque sé que es parte del oficio –porque los tesoros de un tertón están previstos para el futuro y para aquellos que vendrán para beneficiarse de ellos más tarde en el tiempo–, pero, joder, no estoy satisfecho con esta situación clásica”.

Resultó una pausa significativa. Parecía que Visvamata estaba atenta a mi protesta, como si fuera digna de su interés. Como si ella estuviera analizando cómo devolverme este estallido malhumorado con una enseñanza ajustada a mis limitaciones. Generalmente, no cargo contra las dakinis de esta manera, pero esta devata hizo que me sintiera cómodo conmigo mismo. Así que continué: “Mira, la mejor manera de asegurar que mis tesoros de sabiduría beneficien a aquellos que vienen tras de mí es que yo vaya tras de mí”. Antes de que pudiera terminar este razonamiento, Visvamata ordenó: “Bien, te puedo enseñar cómo volver sin tener que recurrir al renacimiento físico y la necesidad de experimentar la infancia y la adolescencia”. “¿Te refieres al modo de entrar?”. Le pregunté, usando la jerga de la Nueva Era “entrar

” de una entidad que toma la vía rápida del renacimiento, el atajo tulku, entrando en el cuerpo y la mente de alguien que vive en un tiempo posterior. Eliminando así la necesidad de comenzar desde la línea y atravesar la secuencia horrible del nacimiento físico, la infancia y demás. Visvamata respondió: “Si, precisamente eso”.

Ahora ella efectivamente tenía mi atención. Dije: “De acuerdo, tendré veinte años en 2016 –si no vivo hasta entonces–. De esa manera puedo recoger mi propio legado sobre el Tantra Kala rápidamente y continuar lo que he comenzado y no tendré que estar preocupado sobre esta aparente carencia de reciprocidad y ¡que le den!”. Visvamata respondió con calma: “Esta eventualidad puede ser enseñada! Todo lo que necesitas es el tiempo para concentrarte conmigo”. En efecto, le estaba preguntando a Visvamata cómo se podría organizar para descargar mi memoria y conocimiento actual como tertón en un joven adulto que tendrá veinte años en 2016, si no estoy todavía vivo en esa fecha. (DMD me ha informado que puedo vivir “271”: 1945 + 71 = 2016). La devata me aseguró que podía efectuar esta eventualidad a través de su instrucción. Describiría su estilo como una persuasión firme y amable.

 

Los dos ejes

El breve intercambio sobre mi vuelta como un “entrante” ocupó los últimos cuatro o cinco días del turno de Visvamata. Éste es el periodo en el que se materializan los estados anímicos, pistas, percepciones e instrucciones del turno, descargándose en conocimiento corporal. Constantemente he descubierto que pueden ocurrir cosas extraordinarias “en la finalización”. Ésta es la fase de materialización de la percepción e integración de la instrucción para que se convierta en segunda naturaleza.

El último día del turno estaba conduciendo a casa desde el aeropuerto de Málaga cuando el aliento cálido de la dakini escribió estas palabras en el espejo empañado de mi mente:

Con el cosmos en general, el eje de la reciprocidad es la dignidad.

Estoy seguro de que esta sintaxis surgió como respuesta a una pregunta que había estado meditando intermitentemente desde que recibí esa impresionante instrucción de 9 palabras de Visvamata: La reciprocidad no sucede a cambio sino por turnos. Sentí que esta elegante instrucción estaba incompleta, así que dispuse mi mente hacia la reflexión vacía que la completaría. Entendí que la primera parte de la instrucción se refería a la reciprocidad en las relaciones humanas: sucede a través de las cosas que hace la gente, no a cambio sino de manera sucesiva. Bien, esa es una fórmula sensata para la reciprocidad con otras personas. Pero seguí preguntándome: ¿Existe algún tipo de reciprocidad que concierne a, no entre mí mismo y otras personas, sino a entre mí mismo y el cosmos en general? Esto implicaría, digamos, la reciprocidad con la vida misma. Para atreverme con una expresión poética, “la reciprocidad con el universo”. Reflexioné sobre esta cuestión intensamente durante la última semana del turno de Visvamata. Entonces, el último día, la segunda parte de la instrucción inicial se escribió en la niebla.

Con esta sintaxis precisa en mente, podía formular una imagen visual de la Balanza diferente a cualquier cosa que hubiera concebido antes. En varias ocasiones, cuando me acerqué a Visvamata con una pregunta sobre “la reciprocidad con el universo”, me rechazaba de una manera amable, como si la devata aconsejara: “No, esa no es la manera de solicitar la sintaxis necesaria”. El momento antes de que la instrucción anterior llegara a mi mente, tuve un descubrimiento: Me di cuenta de que no hay un eje para la reciprocidad entre yo mismo y el universo, puesto que ese eje reside en mi mismo. El único universo que conozco es el que aparece en mi vida, así que no puede haber un punto de inflexión fuera de mi vida mediante el cual me relacione con el universo en reciprocidad. En el momento en que me di cuenta de que el eje de la reciprocidad con el universo está localizado dentro de mí, más que entre yo mismo y el universo, la instrucción bajó.

Cuando reflexioné más –la reflexión se permite aquí porque la instrucción dakini no fue cortada por la señal de cierre de la sintaxis: “Y eso es así”– una imagen sorprendente tomó forma en mi mente. Vi un tipo de copa o cavidad, llamado en ingeniería mecánica una junta esférica. Insertado en la copa había una base redonda con una vara vertical. Anexada a la vara en el eje central había una barra de la Balanza. Colgados de los dos extremos de la barra estaban las cuerdas de donde cuelgan las bandejas. En las dos bandejas estaban los objetos o los materiales para pesar, como grano, y las unidades de medida, como elementos de metal de peso graduado, un gramo, cinco gramos y así.

Con los años, cuando enseñaba la sabiduría de las estrellas a simple vista en Santa Fe, enseñaba a los alumnos a representar la constelación de la Balanza con un par de bandejas colgadas de las cuerdas. En el escenario del zodiaco, esta visualización es particularmente precisa y se corresponde estrechamente con las estrellas compuestas. La constelación del Escorpión interactúa con la Balanza de esta forma: el Escorpión llega con sus pinzas y sacude o rebota contra la barra transversal de la Balanza, haciendo que las cuerdas pierdan tensión momentáneamente; esta acción a su vez provoca que el contenido de las dos bandejas se tambalee, a riesgo de que se caiga. La bandeja norte, junto a la pinza del Escorpión es golpeada de manera más severa que la bandeja sur, que está cerca de las rodillas de la Virgen. (Ver más arriba, donde la imaginería muestra una bandeja desplazada del nivel o posición equilibrada más que otra). Esa bandeja es tan fuertemente sacudida por la pinza del Escorpión que puede ser representada como que vierte sus contenidos.

Ahora averiguad lo que hay en la bandeja que vierte sus contenidos (bandeja norte, junto a la pinza del Escorpión) y en la otra, que no los vierte (bandeja sur, junto a la rodilla de la Virgen). ¿Qué bandeja tiene las pesas y cuál tiene lo que se va a pesar? ¿Qué descompone el orden cósmico: perder los estándares de medida o perder lo que se va a medir?

Esta imagen compleja (Escorpión-sacudiendo-la-Balanza) corresponde gráficamente al esquema observable de las dos constelaciones. De hecho, las estrellas que ahora constituyen la Balanza originalmente formaban las pinzas del Escorpión, puesto que la Balanza es una constelación tardía, artificiosa. Antes de las normas grecolatinas establecidas en torno al 1200 a. C., no existía la constelación de la Balanza y las estrellas compuestas de las dos constelaciones vecinas estaban fusionadas. Hace mucho tiempo el zodiaco iba desde la VIRGEN al ESCORPIÓN, sin la BALANZA.

 

El asiento de la dignidad

Con muchos años investigando la sabiduría del cielo, había dedicado mucho tiempo a contemplar esa llamativa imagen: el Escorpión sacudiendo el eje transversal de la Balanza. ¿Qué transcendencia fantástico-simbólica implicaba? ¿Qué mensaje se desplegaba en este escenario estelar? ¡Nada menos que la noción de que el orden cósmico ha sido alterado, golpeado fuera de su equilibrio! Contemplad eso durante un momento, amigos… Supongo que muchos de vosotros encontraríais sentido en la sugerencia de que el orden cósmico ha sido, o parece haber sido alterado, de alguna manera lanzado fuera de su equilibrio.

Con la instrucción de Visvamata en mente, representé algo que previamente había pasado por alto. Ahora no estaba viendo el eje transversal de la BALANZA, sino la parte vertical, la vara sobre la que el eje estaba montado y pivotando. Siempre había supuesto que la vara vertical estaba perpendicular a la base sólida o colgaba de un punto fijo superior, como se representan a menudo las balanzas. Pero ahora esa visualización familiar cambió mi visión. Vi un segundo componente en el mecanismo cósmico de equilibrio: la vara vertical que sostenía el eje transversal tenía una base redonda que estaba equilibrada en un enganche con forma de copa, el conector o junta esférica. La barra vertical controlaba dinámicamente toda la estructura. Determinaba la rectitud de medida, porque si no estaba estable ninguna medición sería fiable. Es cierto, pero ahora me di cuenta de que el asiento de esa vara vertical en la copa se podía ajustar a cualquier movimiento del eje transversal. Así, aunque el eje transversal podía ser agitado o rebotado, alterando la acción de la medida, el mecanismo de equilibrio se corrige a sí mismo mediante la rotación de la vara en su asiento de copa, la junta esférica.

Esta nueva visualización fue una revelación para mí. Después de cuarenta años contemplando esta imagen sideral, la veía de una manera más amplia, bajo la atenta instrucción de Visvamata. Así que ¿qué se puede hacer con la imagen modificada, la balanza con dos puntos de apoyo? Para los principiantes ofrezco este comentario: el mecanismo de equilibrio en el cosmos consiste en una función de medida y una protección contra la alteración de esa función. Aunque el eje transversal sea agitado, la acción de la medición será correcta porque la vara vertical se desplazará en su asiento, inclinándose de una manera u otra para compensar el desequilibrio del eje transversal.

Para mí, la comprensión inmediata extraída de la instrucción de Visvamata en la finalización de su turno es que mi equilibrio con la vida y el universo en general es inherente a mí y tiene una función autocorrectiva independientemente de cómo yo sea correspondido por los otros. Pero debo ser capaz de localizar esa acción de protección para saber y sentir cómo funciona en realidad. Visvamata enseña de manera personal que, respecto al cosmos en general, la dignidad es el punto de apoyo de la reciprocidad cósmica. En el pivote del eje transversal, en la parte más alta de la vara vertical, hay un punto de apoyo, pero también en el asiento conector en la base de la vara. Entiendo que la primera fórmula de la reciprocidad se aplica al punto de apoyo superior: lo que ocurre entre la gente, la medida de generosidad dada y recibida, las acciones hechas por turnos, no en agradecimiento. Entiendo que la segunda fórmula de la reciprocidad se aplica al punto de apoyo inferior, el asiento de la dignidad, situado entre yo mismo y el universo.

El punto de apoyo superior está entre la gente, un nexo interactivo, pero el punto de apoyo inferior reside en cada persona individual. Mi ser interno está equilibrado contra mi ser externo en el asiento de la base de la vara vertical. La reciprocidad que tengo con el universo en general no es inherente a mis interacciones con otros individuos. Más bien, tiene que realizarse en el equilibrio entre mi ser externo, viviendo en el cosmos en general con otra gente y mi ser interno, la ficción virtual de mi identidad, cómo vivo solo y de manera imaginativa, totalmente independiente de los demás. El punto de apoyo inferior está entre esos dos seres, interno y externo, no entre mí mismo y el cosmos. Y la localización sentida, ejecutada de ese punto de apoyo, es mi sentido de la dignidad.

 

Persuasión amable

Conduciendo a casa el lunes 16 de noviembre, el último día del turno, me maravillé de la habilidad de Visvamata de enseñar pacientemente, con una facilidad casi coloquial, usando el lenguaje de mi entendimiento limitado, basándose en asuntos familiares durante mucho tiempo, pero arrojando una nueva luz sobre ellos, un nuevo modo de reflexión. Y qué habilidosa es para aportar a su enseñanza un don de entendimiento trascendental en la medida de la compasión de cada persona. Eso es maravilloso. No puedo expresar la inmensa gratitud que siento hacia esta devata.

Con qué frecuencia había reflexionado de esta forma a lo largo de mi vida: “Si sabes dónde está localizada la dignidad de alguien, entonces puedes conocer a esa persona de verdad y profundamente, como ellos se conocen a sí mismos –o como si se conocieran, si lo supieran”–. El conocimiento de este tipo comienza, por supuesto, con el conocimiento de uno mismo. Así que ¿dónde está localizada mi dignidad? Preguntaros eso. El consejo amable de Visvamata provoca e informa esta pregunta sutil.

La Dakini de los Modos Fractales enseña a “conocerte a ti mismo” en tu propia dignidad. Esa es mi instrucción.

jll: 18 de noviembre de 2009, Andalucía.

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